Preludio a Manos de Octubre
Desde el 18 de Octubre del año 2019 hemos sido testigo de expresiones heterogéneas de los bordes del Chile post dictatorial. Voces silenciadas, acalladas, historias no escuchadas por décadas, salen a las calles cargadas de nuevos imaginarios, subvirtiendo los viejos símbolos de la patria, para articular el descontento, enunciado por protestas y manifestaciones que se amalgaman en un sin fin de exposiciones corporales, como sujetos sociales activos, populares, abrazando la solidaridad y demostrando toda la capacidad de los más vulnerables a crear nuevos futuros posibles. Bailes, gritos, pancartas, disfraces, músicas, lemas, expresiones de adhesión, conforman un cuerpo social vivo que sacude los cimientos del neoliberalismo despiadado. Los gritos de desesperación atrapados en las gargantas por fin pueden salir.
Durante décadas se evidenció la maquinaria autoritaria que coaccionaba todos los ámbitos de la vida sociocultural en Chile, una constante pauperización de las clases trabajadoras, una ausencia total por parte del Estado en garantizar los derechos fundamentales, comprueban que la voz popular está en lo cierto. Era necesario protestar, luchar por recuperar lo que históricamente nos han robado las clases privilegiadas, la vida, una vida digna.
Todas estas grandes manifestaciones, estas demostraciones de defensa contra el despojo, sin embargo, fueron nuevamente acalladas por la fuerza, a través, de la contra manifestación (autogolpe de Estado) que tuvo como consecuencia una cincuentena de muertes de manifestantes a cargo de agentes de Estado, mutilaciones, detenciones arbitrarias, torturas y nuevos presos políticos; secuelas que no son visualizadas, o sacadas a la luz, ni por organismos de derechos humanos, ni menos por el periodismo o prensa oficiales que se rigen por intereses oligárquicos. Nadie más que los mismos o mismas manifestantes son testigos, tanto de la alegría de re-encontrase con nuestros iguales (o no tan iguales), con la diversidad cultural, con la solidaridad de clase, con la recuperación del espacio democrático por excelencia, la calle, y al mismo tiempo, solamente los y las reclamantes (participantes) dan testimonios de la insistencia institucional del Estado, del gobierno o del poder que está sustraído por unas pocas personas pertenecientes a una clase social privilegiada, en esconder y lapidar las justas reivindicaciones. En este sentido, se hace urgente este ejercicio, de dejar hablar, de dejar testimonio por parte de los protagonistas del nuevo país que quiere renacer.
La evidencia testimonial, a manos abiertas, nos abre el mundo de la descripción, el detalle de las incesantes injusticias sociales producto de un sistema socioeconómico que está acabando con la dignidad de todo un país. Los imaginarios sociales, los sentimientos, las nuevas formas de organización, la visibilización de las diversidades culturales, las sub-culturas, las contra-culturas, las necesidades de ser escuchados o de sentirse acompañados se multiplican a partir de este 18 O, dando descargo al derecho de protesta como único medio de reivindicación social. Se abre un universo de posibilidades de construir entre todas y todos un país que queremos y merecemos, se aúnan las voces disidentes contra un mal sistema y se entretejen como un solo cuerpo los momentos de volver a creer en nosotras y nosotros mismas/mismos como artífices de un futuro cercano. A partir de este momento se escribe un nuevo capítulo de la protesta social en Chile, un punto de inflexión, un antes y un después esperado por muchos, soñados por otros y empíricamente creado por millones que se toman las calles con alegría para exigir lo básico y algo más… dignidad.
Gonzalo Dureu. Antropólogo.
Manos de Octubre es una serie de 50 testimonios registrados en audio y montados con una fotografía de las manos abiertas del entrevistado/a. Fueron realizados durante el “El Estallido Social” en la ciudad de Concepción desde octubre de 2019 y marzo de 2020. Los últimos 5 testimonios en 2021 durante la pandemia.
Las manos representan el “hacer” de cada individuo; la voz, la expresión de su “conciencia”. Esta pequeña multitud anónima que se manifestó durante la revuelta, se ha transformado en un consciente colectivo, en una fuerza impulsora de cambios. Es un conjunto de pensamientos, anhelos y sentimientos comunes a los miembros de una sociedad y que en sí misma forman un sistema con vida propia. Este registro sonoro-visual de un momento histórico de nuestro país los quiere invitar a reflexionar sobre los valores esenciales del ser humano y que a, pesar de enfrentar a un gobierno que insiste en atentar contra sus derechos fundamentales, la empatía, la unión y el sentido común prevalecen en cada individuo. Las demandas del pueblo se han hecho escuchar y la redacción de una Nueva Constitución, a pesar de las circunstancias, ya está en curso.
Realizado en fotografía b/n análoga, revelado casero y una grabadora de audio.
Jana Mari Etcheverry. Realizadora.